domingo, 28 de junio de 2009

'Yo soy Bea' es el King Africa de las series.

Finalmente este blog, sin pretensión ninguna de que fuese así, ha acabado dedicándose por completo a cosas a las que odiar. Dicho esto, hay algo que odio y que, no sé porqué, aún no había escrito sobre ello. Si amigos, se trata de esa obra de arte televisiva llamada “Yo soy Bea”.
En mi afán por informarme he vuelto a recurrir a Wikipedia, y he descubierto que este hito en la historia de la interpretación cuenta ya con más de... (Esperad que coja aire…) cuenta con más de 730 episodios. La primera pregunta que me viene a la cabeza es ¿por qué? ¿Por qué tantos episodios? ¿Por qué tanta audiencia? ¿Se considera ver ‘Yo soy Bea’ cropofagia? Vayamos por partes.
Sin duda ‘Yo soy Bea’ ha resultado uno de los proyectos televisivos más rentables de los últimos años: una serie hecha con poco presupuesto (algo evidente solo con ver los decorados) y que da mucho dinero. Puede que el éxito de este serial sea la simplicidad de la trama, los personajes son de todo menos profundos. Personajes planos, historias simples y tramas previsibles, esto hace que la novela por excelencia sea un producto fácil de consumir, un producto que sin duda llena de sentido la expresión ‘caja tonta’.
Yo no sé a que escuela de interpretación han ido los “actores” de Bea, pero si de algo estoy seguro es de que han compartido aula con Mar Flores y Yola Berrocal. La trama está bastante clara: chica buena y lista, pero fea, se hace un hueco en el corazón de su jefe a pesar de que la putean hasta la saciedad (o como diría Sofía Mazagatos: “hasta la sociedad"). Esta trama en sí misma no es un problema, el problema viene cuando al espectador le entran ganas de pegar una hostia consagrá a los “buenos” porque son tontos y a las “malos” porque tienen la sangre de horchata (mmm me encanta la horchata…)
En fin, ‘Yo soy Bea’ ha aparecido en nuestras vidas y no podemos hacer nada para remediarlo, aunque en el fondo me encanta que esté ahí… ¡Es tan divertido tener cosas a las que odiar! Odiad todo lo que podáis.

2 comentarios:

  1. Lo mejor de todo es su mensaje (el único que tiene, creo yo): el físico es lo único que importa.
    Que no engañen poniendo a la prota de fea para que pensemos que pobrecita y que es la buena...El tío piensa lo mismo pero no se atreve a tener nada con ella hasta que no cambia radicalmente su aspecto y se vuelve "guapa". Olé.

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  2. Exacto, lo bueno llega cuando se vuelve guapa, antes es una desgraciada siempre. Por eso me hace gracia la versión americana en la que la pretagonista no es ninguna cateta, además de que la trama no se centra en que esta se convierta o no en guapa, sino que es de esa manera y punto. Es cierto que en el post me he centrado basicamente en porque es mala la versión española, basandome basicamente en ella como serie de televisión, pero habría mucha tela que cortar si hablaramos de los mensajes que transmite...

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