
Sí, así como lo oyen, Yo soy Bea, esa serie de culto, esa obra cumbre de la historia de la televisión en España, ha llegado a su fin tras más de tres años de emisión. Lo cierto es que ya hacía meses que se mascaba la tragedia. Desde la salida de la serie de la fea oficial (creo que se fue porque le había llegado una oferta de Woody Allen) la audiencia no ha hecho otra cosa que caer en picado, al igual que las carnes de Aramis Fuster, y todo ese declive se ha visto reflejado en la audiencia de su último episodio, un triste 12% de share para el desenlace de la única serie que escribe sus guiones en post-its. Guionistas, actores y técnicos de medio mundo ya lloran la perdida de esta serie, creo que en la próxima ceremonia de los premios Emmy van a rendirle homenaje. Pero lo más triste de todo es la cantidad de actores currantes que se han quedado en el paro… ¡con lo mal que está la cosa! Así que desde este humilde blog hago una propuesta: adopta a uno de los personajes de Yo soy Bea, ellos nunca lo harían.
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