jueves, 3 de septiembre de 2009

D&G (¡Qué me lo quitan de las manos!)

Todo lo que triunfa genera imitaciones, eso es algo indiscutible, pero en el caso de las grandes marcas, nunca las imitaciones fueron tan graciosas, sobre todo desde que el mundo de “los chinos” y bazares varios ha llegado a nuestras vidas. Dentro del mundo de las imitaciones hay un gran número de clases y tipos de copias: desde la copia perfecta, la “otra copia perfecta” (porque en realidad es el producto original robado), la copia casi perfecta y la imitación para gente con sentido del humor (o con muy poquita vergüenza). Unas de las marcas más imitadas (y mutadas) del mundo son D&G (véase: Ponche&Gabana, Dulce&Gabana…) y Calvin Klein (Carlin Klair, Camisetas Kebdana…). Pero lo peor de las mutaciones de marcas es cuando pasan de cambiar el nombre a hacerlo con el logo… en serio, ¿qué os ha hecho el pobre osito de Tous para merecer esto? He visto tantas veces osos con sonrisas malévolas, con tres orejas, con cola…que creo que la mejor solución es esta:


¿No es más mono este oso?
En general las marcas falsas (bueno, muy falsas) me hacen bastante gracia, pero si hay algo que no puedo soportar, además del conejito de Playboy (sea falso o no), son las imitaciones que hacen su propio chiste, eso sí que me da grima y no los planes malévolos de Los Lunnis...



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