Queda muy poquito para que el año acabe y para despedirlo nada mejor que hacerlo con el post número 50... ¡qué mayor se ha hecho el blog! Ya hace mucho (o eso me parece a mi) que lo abrí sin saber muy bien lo que iba a pasar con él, y aquí estamos, una vez más yo frente al ordenador escribiendo el que probablemente sea mi último post. No sé si volveré a escribir, no sé si en unas semanas lo reabriré o si sencillamente haré otro diferente, el caso es que, de momento, le digo adiós a C&C. Puede parecer una tonteria, pero la verdad es que me da pena, pero creo que es el momento justo para despedirse, por muchos motivos. Sin más quiero dar las gracias a los que me han leido y a los que me leen, a los que me han aportado ideas, a los que me han aconsejado, a todo el mundo que me ha animado con esto. Gracias.
Hasta pronto y... feliz año nuevo.
Por esto siempre había pensado que los propósitos de fin de año eran tan útiles como los productos de la tele-tienda, pero ya no. Sin esas intenciones estaríamos abocados al fracaso más absoluto, porque sin nuevas intenciones, sin ganas de cambiar y de evolucionar no somos absolutamente nada. Bueno sí, somos plantas. Vamos, que este año toca renovarse o morir, sí o sí. 